Durante las tres décadas que, como ministerio, hemos tenido el privilegio de servir a Dios dentro del mundo hispano, hemos visto la necesidad de que los ministros de culto, pastores y líderes puedan llegar a tener una nivelación académica de sus conocimientos, para poder enfrentar mejor los desafíos de su trabajo, en medio de un mundo que cada día exige más preparación. También sabemos el deseo que tienen muchos cristianos de poder profundizar en sus conocimientos, y al mismo tiempo añadir créditos académicos a su currículum. De allí nació nuestro sueño de una universidad teológica, que hoy tenemos el privilegio de presentarle con la ayuda de Dios.